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Hace 100 años, la Virgen de Guadalupe fue escondida en un ropero

En 1926, antes de comenzar la Guerra Cristera, la imagen original de la Virgen de Guadalupe fue sacada en secreto de la Basílica y escondida en un ropero para protegerla de un atentado.

29 julio, 2026
Hace 100 años, la Virgen de Guadalupe fue escondida en un ropero
La persecución religiosa obligó a esconder la Sagrada Tilma de la Virgen de Guadalupe.
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Un pequeño ropero, un viejo camión de mudanzas y una operación realizada bajo absoluto sigilo fueron parte del plan que permitió proteger la Sagrada Tilma de la Virgen de Guadalupe durante la persecución religiosa de 1926. Aunque pocos conocen esta historia, la imagen original de la Morenita del Tepeyac tuvo que salir en secreto de la Basílica de Guadalupe para evitar que fuera víctima de los ataques contra la Iglesia que se intensificaban en vísperas de la entrada en vigor de la llamada Ley Calles.

En ese contexto de creciente hostilidad contra templos, sacerdotes e imágenes religiosas, y ante el inminente estallido de la Guerra Cristera, las autoridades eclesiásticas organizaron una operación extraordinaria: ocultaron la Sagrada Tilma en el doble fondo de un pequeño ropero y, posteriormente, la trasladaron de manera clandestina en un viejo camión de mudanzas hacia un refugio seguro.

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¿Por qué tuvieron que ocultar la imagen?

De acuerdo con la doctora Ana Rita Valero, antropóloga por la UNAM y etnohistoriadora de la ENAH, estaba por publicarse una ley que obligaría a los sacerdotes a abandonar el recinto. Al mismo tiempo, se multiplicaban los ataques contra iglesias e imágenes religiosas.

Ante este riesgo, el abad de la Basílica, don Feliciano Cortés, determinó que era necesario resguardar la tilma para evitar un posible atentado.

Santa María de Guadalupe a la luz de la historia, un libro de Ana Rita Valero, que narra diversos hechos en torno a la Morenita del Tepeyac. Foto: Vladimir Alcántara

Santa María de Guadalupe a la luz de la historia, un libro de Ana Rita Valero, que narra diversos hechos en torno a la Morenita del Tepeyac. Foto: Vladimir Alcántara

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La Sagrada Tilma y la operación para protegerla

La Ley sobre delitos y faltas en materia de culto religioso y disciplina externa, conocida popular como “Ley Calles”, entró en vigor el 31 de julio de 1926. Y para antes de esa fecha, era primordial proteger y resguardar la imagen de la Virgen de Guadalupe.

Como parte de la estrategia para resguardar la Sagrada Tilma, se decidió elaborar una copia de la imagen, realizada por el maestro Rafael Aguirre, la cual fue colocada en el marco original para evitar sospechas entre los fieles.

“Cuentan los entendidos que el resultado -de la copia- era admirable, salvo por unos clores algo más encendidos que en el original… La copia sería llevada por la noche al interior de la antigua basílica, apenas dos días antes de la clausura de los cultos religiosos, el 31 de julio de 1926”, escribió el Dr. Arturo Cortés, director del Colegio de Estudios Guadalupanos.

Mientras tanto, la imagen auténtica fue cuidadosamente protegida con telas de seda y una jerga gruesa, y luego escondida en el doble fondo de un pequeño ropero el 29 de julio de 1926. Así pudieron sacarla de manera discreta y burlar el operativo anticlerical que el gobierno había instalado en el Tepeyac.

“Ante el peligro de sacarla por la puerta frontal se hizo un orificio en el muro que colindaba con el convento de las Sacramentarias, para extraerla y colocarla en un desvencijado camión de mudanzas, lleno de tiliches, rumbo a su resguardo temporal que era una casa en el Centro de la Ciudad de México”, explicó la Dra. Valero.

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Fuera de la Casita Sagrada por casi 3 años

La imagen permaneció resguardada durante tres años, hasta que, concluida la Guerra Cristera, pudo regresar a la Basílica de Guadalupe, hoy Templo Expiatorio a Cristo Rey, señaló la doctora Valero.

“La Virgen de Guadalupe impresa en el ayate del indio Juan Diego estuvo así a buen resguardo de los ‘enemigos de la santa Madre Iglesia’, guardada por tres años en un ropero chino que le sirvió de relicario: de 1926 hasta dos días previos a la reapertura de los templos al culto público, el 26 de junio de 1929, cuando se la devolvió a la basílica”, de acuerdo con el Dr. Cortés.

Para dimensionar la trascendencia del Acontecimiento Guadalupano en los distintos momentos de la historia de México, este y otros episodios están narrados en el libro Santa María de Guadalupe a la luz de la historia.

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Autor

Lic. en Lengua y literaturas hispánicas por la UNAM, con experiencia en edición digital y redes sociales. Ha sido editora de los sitios web Padres e hijos, Cocina Fácil y colaborado en National Geographic y Muy Interesante. También fue editora en la Diócesis de Azcapotzalco y actualmente es reportera en Desde la Fe.